DIARIO DE...

6/02/2018 04:01:00 a. m. Samanta Rose Owen 0 Comments


                                                                                       Un día cualquiera en un momento cualquiera


Estoy probando. Quiero teclear infinitamente pero ni siquiera sé cómo comenzar todo esto. Tengo diarrea mental, lo reconozco. El problema es que todo está en mi cabeza y sacarlo de ahí no es fácil. Puede que sea porque hace mucho que no hago esto. Quizá todo este tiempo he pensado que sé cómo expresarme, pero no es así. ¿Cómo teclear lo que sientes? ¿Hay alguna técnica para sacar todo lo que está en tu cabeza con un filtro? Evitar la explosión que se enciende en mi interior sería comparable a tratar de evitar no besar a la persona que amas en el momento perfecto.
No, definitivamente no es un problema de capacidad. Aunque me cueste reconocerlo, es un problema de cobardía.
Seamos sinceros; a todos nos cuesta reconocer nuestros errores, contar por qué tropezamos con esa piedra una y otra vez, con lo fácil que sería apartarla de nuestro camino, ¿no?
Pues no. El ser humano tiene esa manía de ver que viene el golpe más grande de su vida, ese que posiblemente le hará estar de bajón el resto de sus días, y aun así corremos hacia ello como si fuese la droga más adictiva.
Nos gusta el drama. Montarnos nuestras películas. Pensar que somos libres cuando son nuestros pensamientos los que nos hace ser presos de nuestra libertad.
La rutina, el día a día. La convivencia con tu pareja. ¿Será él, o no, el amor de tu vida? ¿Alguien es capaz de saber si amarás a esa persona el resto de tus días? ¿Quién tiene la fórmula del amor eterno? Las discusiones, los “ya veremos”. Gritos, peleas. La felicidad. ¿Eres feliz? Quizá sea la pregunta que más me hago. Un trabajo de mierda, unos compañeros que te empujan a mandar todo al mismo agujero que el trabajo. Verte en el espejo y no sentirte bien; que si me sale tripita, que hoy estoy fea, menuda cara que tengo, las ojeras, los pelos… Inseguridades creo que lo llaman. ¿Por qué mi vida es así?
Para. Detenlo.
Sí, definitivamente necesito sacar todo esto de mi cabeza. Sé lo que estás pensando: lo que tú necesitas, guapi, es un psicólogo. Sí, es probable. Pero de momento no tengo dinero para pagarme uno y odio que alguien me diga lo que tengo qué hacer. Escribirlo será más silencioso.
Solo te pido una cosa: no me juzgues. Lo único que pretendo con todo esto es solucionar de alguna forma esto que me pasa. Puedes quedarte y vivirlo conmigo, quizá te sientas identificada o quizás no. O olvidar todo esto y ser feliz.
Porque te aseguro, que yo, que sé el final de todo esto, te puedo spoilear diciéndote que ahí está la clave.  


Firmado: La loca de la colina

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